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Acogida incondicional
Acoger con cariño y estar siempre dispuestos a escuchar con paciencia y mostrar nuestra disponibilidad para su formación.
Hacer sentir que cada uno es único y que nosotros así los tratamos, con afecto y alegría aunque a veces se les tenga que corregir.
Canalizar sus miedos y frustraciones para que no deriven en actitudes de violencia.
Formar para la integración social y laboral
Potenciar la curiosidad que todo joven tiene para llevarlos hacia un crecimiento personal y emocional que favorezca su integración en la sociedad.
Que adquieran las capacidades indispensables para su oficio o empleo que les sirva para superar la situación en la que se encuentran.
Potenciar sus capacidades de aprendizaje y estimularles para que trabajen con interés pensando en su futuro.
Potenciar los hábitos de vida saludable, como modo de vivir más plenamente como personas conscientes y libres.
Prepararles para que sepan relacionarse con las demás personas y sobre todo cuando tengan que iniciar su vida laboral.
Acompañar e implicarse
Hacerles comprender, con sentido crítico, las reglas y límites de la sociedad y ayudarles para que comprendan y aprendan a observarlas para una buena relación entre todos.
Desarrollar su autoestima haciéndoles comprender que son tan capaces como cualquier otro cuando se lo proponen.
En nuestra acción socio-educativa romper con toda barrera de raza, cultura o religión, para que sepan ir integrándose en la sociedad plural en la que se encuentran.
Ayudar a percibir el mundo circundante y los hechos que se producen, con sentido crítico, para saber descubrir los valores y contravalores que encierra esta sociedad plural.
Educar en valores
Promover los valores humanos para que puedan vivir, convivir y disfrutar, superando las situaciones de conflicto.
Promover los valores cristianos, en diálogo con las otras religiones, que puedan practicar las personas con las que tenemos una relación socio-educativa:
—Suscitar la responsabilidad.
—Estimular la convivencia.
—Promover la justicia.
—Cultivar la interioridad.
—Abrir a la trascendencia.
—Evangelizar desde la situación personal.
Estos Principios Generales los asumimos haciendo referencia al Carácter Propio de los Centros La Salle, la Red de Centros y el carisma lasaliano.
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