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Reflexiones: "¿Cómo saldrá África del subdesarrollo?"

Artículo publicado el 20 de abril de 2011

Por Javier Sánchez

Esta es una pregunta compleja o demasiado simple. Porque o nadie sabe cuál es la respuesta, y por eso Africa continúa siendo el continente del subdesarrollo o bien todo el mundo la sabe y por eso Africa continúa siendo el continente olvidado. El propósito que anima este pequeño artículo es el de fomentar la reflexión de todos aquellos que alguna vez se han interesado o colaborado en este empeño. Especialmente para los que sin dejar de colaborar, se encuentran un poco desesperanzados y comienzan a pensar que es un empeño vano. No son por tanto recetas sino propuestas de reflexión.

Pero entrando en la pregunta, creo que África solo puede lograr su desarrollo a través del esfuerzo, el protagonismo y el impulso de sus propios habitantes. No es una idea nueva, sino bastante repetida que solo los africanos podrán ser artífices de su salida del subdesarrollo. Ninguna ayuda de los países ricos por grande que sea podrá ser eficaz si no se pone al servicio de las ideas, los planes y el trabajo de los propios africanos.

Por ello, una manera privilegiada de prestar ayuda al continente africano es apoyar la educación y el fortalecimiento del tejido social. Lograr que los africanos/as tengan acceso a una educación de calidad es imprescindible para que tomen las riendas de su desarrollo.

Y la otra condición es que exista un tejido social organizado. No una masa informe de analfabetos sin organizarse que queda a merced de las élites políticas. El nacimiento y desarrollo de asociaciones, ONG, empresas, etc. en Africa, en las sociedades organizadas es una urgencia. Así lo atestigua el ejemplo de Ghana, uno de los pocos países en los que se aprecia un cierto avance sostenido.

Respecto a la manera de lograrlo, yo creo que tendrá que ser igual que lo hicimos nosotros o que lo hicieron los países del extremo oriente: Tailandia, Corea, Taiwan, etc. Los estados africanos tendrán que encontrar algunas manufacturas: dos o tres productos en los que puedan ser competitivos y comercializarlos. Si a eso le pueden añadir una actividad del sector terciario como el turismo, será mejor aún.

Hasta ahora solo Sudáfrica (en el Africa Subsahariana) tiene esta condición de no depender exclusivamente de sus materias primas.

La existencia de esta industria manufacturera, será la garantía de ingresos y desarrollo económico, imprescindible para la generalización de los servicios básicos: educación sanidad, seguridad alimentaria, que no permite obtener la dependencia del mercado de las materias primas, que no han hecho más que depreciarse en los últimos 40 años. Y cuando su precio sube, como en los últimos 2-3 años de crisis económica mundial, no redunda en beneficio de los países africanos por el efecto devastador de la propia crisis económica. Basta pensar en el fenómeno de revueltas sociales en los países del Norte de Africa y Oriente Medio, que estamos viviendo actualmente.

Cuando exista un cierto desarrollo económico en los países y un cierto nivel de renta, entonces será posible, como lo fue en la España de la posguerra, generalizar el acceso a los servicios básicos a la población: salud, educación, alimentos y acceso al agua.

Posteriormente, con la consolidación de ese desarrollo se podrán poner en marcha las coberturas sociales: pensiones, desempleo...

El camino emprendido ya en Africa de creación de mercados interiores regionales como la CEDEAO o el Africa Austral, puede ayudar al desarrollo económico al posibilitar un mercado interior, que genere consumo interno. Esencial para no depender exclusivamente de la receta de exportaciones.

Hay mucha gente que dice que se necesitará de gobiernos democráticos y de dirigentes que no sean corruptos. Sin minusvalorar el fenómeno, que es muy grave y doloroso para las poblaciones africanas, yo no lo creo. La historia demuestra que otros países con regímenes dictatoriales y niveles apreciables de corrupción, han sido capaces de andar ese camino de desarrollo económico necesario.

Más bien, el asunto de la corrupción de los dirigentes africanos, que es muy cierto, se ha convertido en una magnífica excusa para los países ricos, que nos permite ocultar e incluso llevar adelante la expoliación de los recursos naturales del continente, a la vez que disfrazar nuestra ineficaz ayuda de deficiencia africana.

Por último, de nuestra parte, que es la menos importante, qué podemos hacer. Ya he dicho algo, pero completo ahora.

1.- Lo más importante, es no entorpecer las posibilidades de estos países de sacar adelante una producción manufacturera competitiva (algunos lo han llamado más globalmente "no retirar la escalera" por la que nosotros subimos, justo cuando los países africanos intentan subir). Esto supone trabajar por unas reglas de comercio mundial más justas que las actuales y desde luego, no predicar libre mercado y después proteger los nuestros y nuestras producciones de los pocos productos donde los países en desarrollo logran ser competitivos.

2.- Lo segundo, es cumplir las propias normas internacionales que aprobamos. En concreto las referidas a la venta de armas ligeras. Además de no alentar conflictos étnicos o regionales para sacar renta explotando los recursos naturales. Esto ya se ha denunciado en la República Democrática del Congo y otros países.

3.- Mantener una ayuda al desarrollo creciente y predecible destinada a servicios sociales básicos, especialmente educación y fortalecimiento del tejido social, dirigida de preferencia a los Países Más Pobres, los llamados PMA. A pesar de que la utilidad de la ayuda al desarrollo al continente africano es algo muy controvertido (hay ya intelectuales africanos que preconizan que la mejora ayuda es que no les demos ayuda) la historia demuestra que donde siempre es eficaz es en el caso de los países más pobres. Para estos, la ayuda al desarrollo siempre ha supuesto un beneficio.

4.- Finalmente condonar la Deuda Externa, como ya muchas veces la sociedad civil europea ha reclamado, supondría un importante alivio a los maltrechos presupuestos de estos países y sobre todo permitiría mantener el coste de los servicios públicos de sanidad, educación e inversiones en infraestructuras básicas.

5.- Contribuir lealmente a disminuir la brecha tecnológica, imprescindible la incorporación de Africa a las tecnologías de la información y no “robarles” el escaso personal cualificado: médicos, enfermeras, etc. para cubrir nuestro déficit en este ámbito.


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